Cuidar nuestra higiene dental es fundamental para la salud de nuestra boca. A diario consumimos alimentos que pueden causar inconvenientes como las caries, que si no se tratan derivan en problemas más graves. Pero además, también estamos expuestos al desgaste dental, algo a lo que no solemos dar importancia.

El desgaste dental es la pérdida irreversible de los tejidos duros de la superficie externa del diente. Puede suponer diferentes lesiones y si no se tratan el resultado podría la pérdida de la dentadura. En Clínica Dental Bajo queremos detenernos en este asunto para explicar, en mayor profundidad, a las causas y lesiones que suponen el desgaste dental.

La mayoría de estas lesiones se presentan con unos síntomas similares centrados en la hipersensibilidad al calor, al frío, al dulce o al tacto. Sin embargo tienen peculiaridades diferentes. En cualquier caso, lo mejor siempre es acudir a un equipo de profesionales que puedan diagnosticar y frenar las consecuencias.

Desgaste dental. Las diferentes lesiones

Abrasión. Provocado cuando nuestros dientes entran en contacto con sustancias abrasivas. Laboralmente, puede causarlo ambientes donde se trabaja con sílice, cemento o similar. También puede darse por la interposición de objetos entre los dientes, con lo que pueden verse afectados profesionales de la costura o músicos, por ejemplo.

En nuestro día a día ponemos provocarlo con un cepillado demasiado fuerte y prolongado, si utilizamos un cepillo de dientes muy rígido o un dentífrico abrasivo.

Abfracción. El desgaste dental en este caso se debe a la fuerzas biomecánicas como la masticación. Nuestra mandíbula ejerce una tensión y comprensión durante este proceso. En las áreas de tensión nuestra dentadura es más vulnerable y se pueden provocar microfracturas que, con el paso del tiempo, pueden resultar en la pérdida del esmalte.

Atrición. Nos referimos, en este caso, a la pérdida progresiva del esmalte por el contacto de los dientes entre ellos. Esto es propio de las personas que sufren bruxismo, lo que si no se trata, puede conllevar consecuencias bastante graves.

Erosión o corrosión. Es la acción en nuestros dientes de agentes físicos no mecánicos (radiación) o químicos no bacterianos (alimentos ácidos, carbonatados, etc.). Esto puede llevar a tener una sensibilidad persistente. Para evitarlo, simplemente hay que cuidar un poco más la alimentación.

Si estimas que tienes alguno de los síntomas anteriormente señalados, te invitamos a visitar a nuestro equipo de Clínica Dental Bajo, en el sur de Tenerife, para poder solventarlo de inmediato.